¿Hay solución para estas problemáticas?

Aunque parezca simplista, la solución comienza desde la propia paciente, cuando logra comprender que tener incontinencia de orina, por ejemplo, no es normal, y que no tiene por qué resignarse al uso de apósitos absorbentes, entre otras medidas, para remediarla. Es clave que las mujeres tomen conciencia de que la mejor actitud que pueden asumir es la de romper con el tabú social -o la vergüenza- de expresar dichas manifestaciones, con la misma libertad con la que lo hacen frente a otras dolencias. Este punto de partida les permitirá recuperar la confianza como mujer, en sus capacidades sociales, laborales y generadoras de proyectos.

Los tratamientos posibles no siempre son quirúrgicos; también pueden estar basados en la reeducación o fortalecimiento pélvico con kinesioterapia y corrección de hábitos, con o sin medicamentos temporales. En caso de requerir cirugía, existen distintas técnicas a las que se recurrirá según el diagnóstico, incluyendo o no la utilización de elementos protésicos (sling o mallas). También podrán ser ambulatorias o de corta internación, con abordajes únicos o combinados.

Capítulo aparte, aunque estrechamente relacionado con la temática, tiene que ver con la necesidad que manifiestan muchas mujeres de sentirse más a gusto con su cuerpo y con su sexualidad. En la actualidad, muchas –independientemente de cualquier disfunción del piso pelviano- recurren a tratamientos como: rejuvenecimiento vaginal, vaginoplastía, labioplastía, himenoplastía o reparación del himen, corrección de cicatrices por desgarros en el parto.